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Blockchain y la descentralización de las industrias creativas

“Autenticidad”, “exposición”, “ventas”: términos delicados para la industria del arte. Los procesos que rodean la cuantificación y la venta de contenido creativo dificultan el armado de un mercado exitoso y justo en este sector, sobre todo, cuando se priorizan los márgenes de ganancia y los números.

Y aunque las plataformas de transmisión en continuo (streaming) y los servicios digitales han modificado el tablero de la distribución de contenido, los grandes estudios de producción, los sellos discográficos y las grandes cadenas de cine son quienes controlan todavía lo que el público mira, escucha y consume. Para llegar a un público más amplio, los artistas deben encontrar una manera de colaborar con los grandes intermediarios, lo que los obliga a buscar un punto medio entre el control creativo y la exposición. ¿Y si la solución a esas cuestiones fuera la tecnología blockchain, que permite descentralizar el arte? En este artículo exploramos cómo interactúan la creatividad y la tecnología y cuáles son las posibilidades que se abren para artistas y consumidores gracias a la tecnología blockchain.

La tecnología blockchain brinda más flexibilidad y opciones al público

Debe haber muy pocas personas que no usen al menos una plataforma de streaming. Hoy en día son la opción preferida para consumir contenido en casa.

Antes de que aparecieran Spotify, Deezer y YouTube Music, el consumo de música digital era un mundo caótico y muy poco regulado de descargas ilegales y enormes repositorios de mp3. Sin dudas, las plataformas de streaming son un gran avance, dado que permiten a los artistas llegar a millones de oyentes a nivel mundial y ofrecen al público la garantía de acceder a música confiable y libre de virus. Aun así, para poder participar, los artistas deben asociarse con un sello discográfico o con un servicio de distribución de terceros, y esa instancia les quita una porción de sus ingresos: en 2017, los músicos percibieron nada más que 12 % de los 43 mil millones de dólares de ganancias generadas por la industria de la música. Y a pesar de los sorprendentes algoritmos que recomiendan contenido nuevo, es fácil que el público termine escuchando solo aquello que encaja en lo que supuestamente les gusta y que no descubran artistas independientes o géneros nuevos.

Los servicios de libre transmisión (servicios OTT, por su sigla en inglés) como Netflix, Amazon Prime, HBO y NowTV son casos parecidos. Con un crecimiento proyectado de 30,6 mil millones de dólares para 2022 solo en EE. UU., estos servicios han dado en el clavo al detectar un público cansado de alquilar DVD y de contratar servicios de cable caros. Sin embargo, el mercado de derechos de video es complejo y competitivo, y los programas más populares se distribuyen solamente en plataformas específicas. Además, las restricciones que existen a nivel mundial con respecto a las licencias generan diferencias importantes de un país a otro. En consecuencia, los espectadores tienen que estar suscriptos a distintos servicios y mantener varias cuentas para acceder al contenido que desean mirar. A largo plazo, el riesgo es que esta situación empuje a los espectadores de nuevo a servicios de streaming ilegales, en búsqueda de una solución simple para sus necesidades de visualización. A esto se suma que los proveedores de servicios OTT han comenzado a hacer producciones propias. Y si bien muchas series y películas muy aclamadas se han producido de esa forma, existen sospechas de que los algoritmos son tendenciosos porque recomiendan sus producciones en detrimento de otras, lo que dificulta que los espectadores puedan descubrir gemas desconocidas producidas por estudios más chicos.

La tecnología blockchain comienza a pisar fuerte en los servicios de streaming, a medida que surgen nuevas plataformas que buscan derribar las barreras entre artistas y seguidores. El servicio de transmisión de música Choon ya cuenta con más de 12.000 artistas, mientras que White Rabbit permite a los usuarios acceder al contenido de cualquier plataforma entre pares (P2P) y pagar mediante un token directamente a quien tiene los derechos de ese contenido.

¿Puede blockchain cambiar la forma en que se vende arte?

Sin entrar demasiado en el debate filosófico de la monetización de la creatividad y la propiedad artística, lo cierto es que los artistas necesitan ganarse la vida, y usar la tecnología para encontrar nuevas formas de percibir ingresos por servicios creativos parece ser una solución prometedora. La tecnología blockchain permite democratizar el proceso de pago porque no hay intermediarios y aparecen modelos de pago novedosos.

Las plataformas de streaming pueden incorporar fácilmente sistemas de micropagos o de pago mediante token con el fin de redistribuir los pagos en función de cada descarga o transmisión de contenido. Un paso más allá, el DJ Gramatik comenzó a usar Ethereum y Tokit para brindar la posibilidad a sus fans de adquirir una participación directa en su música. Es una forma de que los fans puedan mostrar su apoyo más allá de comprar o escuchar el producto final y de que participen nominalmente en el futuro de la música.

Si bien el mundo de la transmisión de música en continuo parece un entorno propicio para usar la tecnología blockchain, el mundo de las bellas artes no se queda atrás. La famosa casa de subastas Christie’s está probando esta tecnología para catalogar, vender y supervisar la propiedad de las obras de arte, algo sumamente importante para reducir los fraudes de alto nivel. Hay otras plataformas como Maecenas y Biddable que usan la tecnología blockchain para realizar subastas y vender participaciones en colecciones de obras de arte, gracias a lo cual una nueva generación de coleccionistas puede convertirse en propietario de obras artísticas.

Propiedad intelectual, autenticidad y exposición

La autenticidad y los derechos de propiedad intelectual (PI) son cuestiones importantes para los artistas y el público. Por lo general, al asociarse con sellos discográficos para lanzar y distribuir material propio, el artista cede el control de la PI en forma parcial o total. Es común que los artistas emergentes, entusiasmados por obtener exposición, firmen un contrato sin entender las consecuencias que eso puede tener a largo plazo. Es el sello discográfico, no el artista, quien retiene los derechos de grabación, y artistas de la talla de Taylor Swift pueden quedar atrapados en este tipo de acuerdos.

Otro aspecto de la estrategia de los sellos discográficos, centrada únicamente en obtener ganancias, es lanzar acciones o productos de marketing que no tienen nada que ver con el mensaje de los artistas y que pueden alienar a los fans que los apoyaron desde un comienzo. Hay plataformas como Breaker que quieren devolver el control comercial a los artistas y facilitar una relación directa entre ellos y su público. Eso genera mayor sensación de autenticidad entre el público, que observa que las acciones no se hacen solamente por rédito económico. Otro ejemplo interesante es la película The Trust Machine, que fue financiada y distribuida mediante la tecnología blockchain, lo que permitió que todas las partes involucradas tuvieran libertad total en el aspecto creativo.

En el mundo de las bellas artes, la tecnología blockchain también se convirtió en herramienta, objeto y medio de exposiciones. CryptoPunks se considera el primer proyecto de arte digital entre pares, y en 2019, doce de sus personajes se exhibieron en la muestra “Perfect & Priceless: Value systems on the Blockchain” en la ciudad de Zúrich, Suiza. Esos personajes de ocho bits son mundialmente famosos ahora, pero el propósito inicial del proyecto era mostrar que fotógrafos, diseñadores gráficos y creadores digitales podían compartir su trabajo en línea y conservar la propiedad de lo que crearan, sin riesgo de que usaran sus creaciones sin acreditarlo.

Implementar la tecnología blockchain en el mundo del arte: ¿una quimera?

Independientemente del medio, el público quiere conectarse con cosas que le generen emoción, sea en formato visual, impreso, digital o de audio, y la tecnología blockchain ayuda a democratizar esos procesos globalmente.

Si bien ya existen soluciones que abren vías nuevas para la industria del arte, sin duda hay muchos desafíos por delante. Por ejemplo, dado que ya existen plataformas de streaming con tecnología blockchain, ¿de qué manera pueden los desarrolladores evitar silos de contenido artístico, que impiden que el público se interese por los servicios? Además, si por un lado los artistas emergentes e independientes ven beneficios inmediatos de usar plataformas con tecnología blockchain, ¿qué hay que hacer para que los artistas más importantes también se sumen? Sin la participación de los artistas más populares y multitudinarios, es poco realista que esto se adopte en forma masiva. Además, está la cuestión del sesgo del algoritmo, que es más compleja que favorecer un contenido por sobre otro. Dado que el código de la IA es una parte integral de los servicios de streaming, no parece que este problema pueda resolverse únicamente con la tecnología blockchain.

Sin embargo, a medida que conocemos cómo se trabaja en la industria del entretenimiento y la presión que sufren los artistas, se vuelve evidente que tanto ellos como el público necesitan un proceso de consumo de contenido más justo, y que la tecnología blockchain puede evitar que la versión futurista de explotación artística de Black Mirror se vuelva realidad.

Katie Konyn

Katie Konyn es directora editorial en Publicize, parte del equipo que asiste al área de Marketing y Comunicaciones en materia de relaciones públicas en los Estados Unidos. Con un título de grado en Escritura Creativa de la Universidad de Arte y Diseño de Norwich, Katie está obsesionada con la lectura y escritura acerca de las últimas tecnologías y el impacto socio-cultural que podría tener en un futuro. Amante de explorar países y culturas a través de la comida, es probable que los fines de semana la encuentres probando nuevas recetas o preparando su propia kombucha.

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