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Cómo cuidar tu huerta urbana y, de paso, tu infraestructura

Hace algunos meses, durante las charlas típicas de intive-FDV de los viernes, se dio una charla llamada “¿Por qué es importante la ecología?”, proporcionada por ecohouse, una ONG que tiene como objetivo promocionar el desarrollo sostenible a través de la educación, el voluntariado y la certificación ambiental. Esta organización invitó a los empleados de intive-FDV a un taller de huerta urbana. Allí aprendimos acerca de cómo crear una huerta en la ciudad, algo a lo que deberíamos ya estar adecuados los, según el INDEC, casi tres millones de habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Cómo relacionamos a la infraestructura con un taller de huertas urbanas

La respuesta a la incógnita que planteamos en este apartado es sencilla. Tanto en el caso de la infraestructura como en el de una huerta urbana, existen características que los relacionan de manera simbólica. Las enumero a continuación:

  1. Se necesita planeación a corto y largo plazo. En ambos casos vamos a tener recursos de los que vamos a disponer y tener que aprovechar.
  2. Se necesita definir un objetivo real, alcanzable y medible.
  3. La planeación de cómo crecer y decrecer en el tiempo es importante para el éxito de la operación.
  4. Todo se puede caer abajo si no se presta atención a los puntos anteriores.

Las etapas en nuestra huerta

a) Los primeros pasos

Como en la mayoría de los casos, cuando se inicia un proyecto nuevo y es totalmente desconocido para nosotros, necesitamos realizar pruebas de concepto. Las pruebas de concepto ayudan no solo a entender la factibilidad, sino que también son conocimientos que el equipo adquiere, susceptibles de ser utilizados para futuros proyectos. Cómo definir el alcance y qué partes contempla la prueba de concepto resultan temas importantes, para que esta última no se extienda más allá de lo que realmente queremos aprender y entender.

En este caso, la primera prueba de concepto fue adquirir 5 plantas (Spoiler: dos sobrevivieron… Las demás no… No todas las pruebas de concepto llevan al éxito). Se definieron tareas, y un objetivo (Otro Spoiler: el objetivo fue hacer un mojito con la planta de menta). Así adquirimos lo mínimo necesario para llevar la prueba de concepto.

Las metas eran:

  1. Entender los riesgos y los cuidados de cuidar una planta. Y aquí podríamos hacer un paralelismo con entender un nuevo servicio en la nube (costos, configuración y posibilidades).
  2. Comprender en qué consiste la responsabilidad de cuidar una planta.

b) Tuvimos problemas

  • Las plantas necesitan cuidados diarios, principalmente exposición al sol y riego; temas que debimos considerar durante fines de semana o feriados en los que estaríamos ausentes. Lo mismo sucede con la infraestructura ociosa, y los costos que ésta genera cuando nadie la está utilizando. En ambos casos, un período de inactividad o de ausencia nos está generando un costo de mantenimiento.
  • Cada planta tiene formas de cuidado diferentes, así como cada servicio que se utiliza tiene métricas diferentes e indicadores que nos pueden a ayudar a entender si un recurso es utilizado apropiadamente.

c) ¿Cómo resolvimos los problemas más complejos?

El mayor problema, como ya mencionamos, fue el cuidado durante fines de semana y feriados, así que decidimos migrar a un servicio de autoriego, más acorde a las necesidades del proyecto. Para el sistema de autoriego se pensó en reciclar recursos previamente adquiridos (botellas de gaseosas y ropa vieja), con el fin de reducir costos innecesarios.

d) Crecimiento y planeación

Ahora que solucionamos y entendimos el problema, decidimos pasar a la siguiente fase, que sería crecer. Pero antes de crecer, tenemos que entender que a medida que agregamos recursos se vuelve complicada la administración. Por esta razón, es crucial definir un orden, una nomenclatura, entre otras tareas; así que etiquetamos y agregamos un cajoncito de manera de que se viera mas bonito 🙂

e) Paciencia, algo crucial.

Ahora que superamos la prueba de concepto y tenemos una idea de las tareas, la incertidumbre del principio disminuye. Surgen otros problemas que estaremos sujetos a entender y administrar (un riesgo no se evita, se administra). El objetivo de esta fase es analizar y medir si vamos en el camino adecuado.

e) ¿Realmente necesitamos crecer?

Antes de ir a la acción, necesitamos cuestionarnos dónde crecer y por qué. Al pedir nuevos recursos, tenemos que tener en claro el objetivo. Hay que recordar que cada recurso agregado genera un costo económico y de tiempo, que podría ser reasignado a otro proyecto o tarea. En algunos casos no necesitamos crecer a corto y mediano plazo.

f) Crecimiento

Finalmente decidimos agregar más recursos, planificamos el crecimiento y definimos qué necesitábamos y cuándo es propicio. Cada recurso agregado se vuelve una tarea y, como tal, debe ser planificado. Si agregas una planta tienes que saber que hay que, al menos, regarla y cuidarla de pestes. A un nuevo servicio tenés que agregar algún tipo de monitoreo o control.

g) ¿Podemos seguir creciendo?

Sí y no… En algún punto “el balcón se hace chico”, por lo cual la infraestructura se verá obligada a extenderse en otro punto o dirección. En todo caso, es importante conocer los límites de la nube (todas las nubes están limitadas, siempre existe algún límite para la cantidad de recursos que podemos adquirir).

Observaciones finales

  1. No siempre tenemos todas las respuestas, pero tenemos preguntas. Entender la incertidumbre nos ayuda a administrar.
  2. Definir objetivo claros y medibles (preferiblemente en mojitos).
  3. Administra recursos, contempla monitoreo del estado, costo económico y uso. El monitoreo va desde el uso del día a día hasta la proyección a futuro.
  4. Planificar es un arte, el exceso de planificación puede ocasionar que nunca iniciemos el proyecto. Es recomendable empezar de a poco con un fin claro. Usar una metodología ágil es útil para este tipo de proyectos, donde no hay un alcance claro pero sí una idea buena.
  5. Aprende de otros, la experiencia adquirida es siempre importante.

Rodolfo Cordero

Rodolfo Cordero es desarrollador en la compañía desde junio de 2016. Es Licenciado en Desarrollo de Software, graduado de la Universidad Latina de Costa Rica, país del cual es oriundo. Asiduo lector y melómano, hizo cursos de coctelería y barismo, habilidades con las que deleita al staff de intive en los afters organizados por la compañía.

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