intive Argentina Blog

Construir un futuro exportador

Durante su última disertación en la Unión Industrial Argentina, el presidente volvió a repetir lo que ya había mencionado en su última cadena nacional: que necesitaba crear una retención a las exportaciones. Aunque consideraba esto algo malo, malísimo, se veía obligado debido a las circunstancias actuales y los compromisos adquiridos (e incumplidos) con el FMI.

¿Cómo llegamos hasta acá?

Ahora bien, ¿por qué implementar algo que es malo, malo, malísimo? Y, sobre todo, ¿por qué hacerlo cuando esta misma administración definió su modelo de país en la dirección exactamente opuesta, recortando las retenciones a ciertos productos del agro y la minería?

Como bien dijo el presidente, pasaron cosas. Entre las muchas cosas que pasaron, una que me parece importante resaltar es la que tiene que ver específicamente con los objetivos económicos y su constante incumplimiento.

  • El 27 de diciembre de 2017 el Senado convirtió en ley el Presupuesto 2018 que contemplaba un crecimiento anual de 3,5% del PBI, un aumento de 12% para la inversión y una inflación de 15,7%. Esta meta de inflación era, según se comentaba desde el gobierno, bastante pesimista y, por eso, se realizaba el presupuesto con ella, pero esperaban que realmente la misma estuviera en una franja de entre el 8% y el 12%. Sin embargo, solamente un día más tarde, en una conferencia de prensa, el entonces presidente del Banco Central, el actual Ministro de Hacienda, el Jefe de Gabinete y el actual presidente del Banco Central decidieron relajar la meta de inflación ubicándola en un 15%, que consideraban más realista.
  • Finalizando agosto, la mayoría de los analistas consideraban que, lejos de un crecimiento de 3,5%, era probable que la economía se contrajera un 2,4% (estamos hablando de una diferencia de 6 puntos del PBI, o sea, de más de 30.000 millones de dólares), que la inflación no estuviera en la franja de 8% a 12%, ni tampoco en el 15,7% sino más cerca de un 42%. Y, esto no es todo, tal vez lo más grave para la industria y el sector sea algo que es único en el mundo: el Banco Central fijó una tasa de referencia del 60%, no solamente la más alta del mundo, sino que la diferencia con el resto de los países es preocupante (como para dar un ejemplo concreto, triplica la tasa que tiene actualmente Venezuela).

Lo anterior tiene muchos impactos negativos. La diferencia entre los objetivos comprometidos y los logrados en solo 8 meses es enorme y el impacto en la economía real y la vida de 40 millones de argentinos, será aún mayor en los próximos 4 meses que restan del año actual y buena parte del próximo. Se espera una caída de un 4,7% en el consumo, lo que, combinado con la tasa altísima y una inflación indomable, genera un escenario destructivo para las pequeñas y medianas empresas.

¿Qué propone el gobierno?

La necesidad actual radica en reducir a cero el déficit fiscal primario hasta alcanzar un equilibrio para el 2019. Por eso, el gobierno propone un esquema de retenciones a las exportaciones, un ajuste del gasto público, con un recorte en subsidios a los servicios y el transporte, además de un pedido de más fondos al FMI que garantice el cumplimiento de los objetivos fiscales que preocupan al mercado, con el objetivo de reducir el Riesgo País y volver a estabilizar el rendimiento de los bonos argentinos.

Esta propuesta responde a una mirada de una gran parte de la sociedad actual: una teoría de que nuestro gran problema es el déficit fiscal primario y que, como sociedad, gastamos más de lo que generamos.

Se espera que las retenciones a las exportaciones, generen en el 2019 un aporte a las arcas nacionales de $280.000 millones de pesos. Además, dentro del objetivo de ajuste, se propone la degradación del Ministerio de Ciencia y Técnica a una secretaria que dependa del Ministerio de Educación, lo que representa un retroceso enorme que se suma a los constantes recortes de presupuesto en investigación científica durante toda la actual gestión.

Esta nueva meta es una idea de este equipo, cuya performance ha sido muy mala y cuyas ideas contradictorias nunca generaron ningún tipo de beneficio para el país. No es una imposición externa ni un plan acordado con nadie, es una decisión de esta administración basada en la teoría de que acelerar el equilibrio un año antes de lo pactado generará una confianza que hará que la inversión crezca y esta sea la única salida posible.

¿Por qué nos parecen ideas equivocadas?

Siguiendo las teorías del economista, ingeniero y empresario Marcelo Diamand, encontramos errado el diagnóstico y la solución propuesta. En el mundo desarrollado, casi todos los países como los que deseamos ser le dedican cada vez más inversión a I+D. Esto es central en el crecimiento industrial y no conozco excepciones a la regla. Sin inversión en conocimiento, no hay industrias ni exportaciones que puedan hacer dar un salto al país.

  • Este es un gráfico que muestra cómo fue la inversión en I+D de ciertos países en comparación a 1970. No parece haber prácticamente dudas de cual es el camino a seguir.

Creemos que el ajuste no debe pasar por áreas de educación superior (por primera vez en muchos años, 57 universidades públicas no comenzaron las clases durante este segundo semestre del 2018), y que tampoco podemos rifar el futuro de la Nación recortando las áreas de investigación y desarrollo.

  • En relación a las exportaciones, las retenciones representan un impuesto a la actividad comercial, que deberíamos, por el contrario, incentivar. Otra vez, nuestro país castiga la actividad en vez de buscar financiarse desde donde lo hacen los países más desarrollados.
  • Durante 2017, Argentina tuvo un saldo comercial negativo de USD 8.471 millones en el acumulado de 12 meses, el peor de toda su historia. Lejos de ser un problema menor, representa uno aún más grave que el déficit fiscal.

  • Se plantea un monto fijo en vez de un porcentaje de retención a las exportaciones. Esto tiene como consecuencia directa que un mayor tipo de cambio licúa el impuesto. Así se incentiva a sectores como el campo a especular aún más con la liquidación de divisas.

Ideas diferentes

La intención de este artículo es ofrecer alternativas a medidas que nos parecen erróneas, tratando de evitar criticar sin ofrecer ninguna solución. Si bien nuestros modelos de país están, en general, mucho más vinculados a lugares donde el socialismo y el capitalismo lograron un equilibrio, lo que hizo que sus indicadores de nivel de desarrollo, según las Naciones Unidas, sean en general muy altos (Noruega, Suiza, Alemania, Dinamarca, Suecia, Holanda, Canadá) vamos a elegir un país que genera pasiones entre los defensores de las actuales políticas y cuya capacidad exportadora es indudable: Estados Unidos. Puede parecer muy lejana y compleja la comparación, pero les aseguro que, para el fin y las ideas que vamos a proponer, cualquier país desarrollado podría servirnos para definir un norte.

Si tenemos un déficit tan alto, una balanza comercial negativa, pero necesitamos seguir invirtiendo en investigación, desarrollo y educación, y al mismo tiempo tratar de incentivar el consumo interno, ¿qué solución mágica podría surgir de nuestros amigos americanos?

  • Reducir los impuestos a la actividad y aumentar los impuestos al patrimonio. Es exactamente todo lo contrario a lo que hizo, hace y propone hacer esta administración de gobierno. En Estados Unidos el impuesto a la herencia es realmente importante, de un 35% a nivel federal. Los impuestos a la propiedad pueden ser, dependiendo de su estado, hasta un 2% del valor real (esta podría ser la clave de la recaudación nacional, eliminar las obsoletas y absurdas valuaciones fiscales de los bienes) de casas, autos, acciones, etc. Si bien desde la segunda mitad de los ‘70, los impuestos patrimoniales dejaron de ser los que generan más ingresos, siguen siendo muy importantes para las finanzas del país (en muchos casos mayores al 11% del PBI).

El gobierno de Macri estuvo muy lejos de cumplir su promesa de reducir el impuesto a las ganancias, aunque sí cumplió con su plan de volver prácticamente nulo el impuesto a la riqueza, algo que parece haber elegido callar todo el sector político. En medio de ajustes y recortes, nadie habla de la necesidad de volver a tener un esquema impositivo progresivo y que realmente nos pueda ayudar a salir de esta coyuntura sin recortar donde más duele y más daño genera al tejido social. Para entender mejor algo de lo que se habla muy poco, y en palabras de David Cufré, “la caída de la recaudación de ese gravamen ocurrirá por la decisión del Gobierno de reducir progresivamente la alícuota de tributación. Para el período fiscal 2016 se bajó de 1,25 por ciento a 0,75, este año se contrajo hasta 0,50 y en 2018 quedará en un insignificante 0,25 por ciento.” ¿Se entiende? Las familias Macri, Peña Braun, Bullrich, Aranguren, Dujovne, Caputo, etc., han reducido drásticamente lo que pagan de impuestos, solicitando a los dueños de pymes exportadoras que sean quienes pongan el hombro en estas épocas de crisis. Ellos, que no exportan, que no traen divisas genuinas al país, sino que de hecho blanquean y guardan sus dólares en paraísos fiscales o simplemente en otros destinos, no pueden desde ningún punto de vista castigar a quienes exportan conocimiento y reducir sus propios impuestos.

¿Qué deberíamos plantear desde clusters y desde la industria en general?

La solución es un modelo de crecimiento basado en el conocimiento. Por supuesto que podemos apoyar y poner el hombro en la coyuntura, pero hay que ser muy claros y precisos a la hora de diferenciarse del modelo económico y el proyecto de país que se está planteando. No hacerlo, es ser cómplice de una destrucción histórica al capital humano, tecnológico y simbólico de la Nación.

Debemos exigir, luchar, proponer modelos que incentiven tres aspectos principalmente:

  • La generación de patentes internacionales desarrolladas en Argentina.
  • La exportación de nuestra oferta productiva.
  • El crecimiento de nuestro sector.

En nuestra historia personal, somos socios fundadores de una empresa que hoy tiene 197 empleados y espera facturar 8 millones de dólares y exportar el 85% al mercado más competitivo del mundo, que es Silicon Valley. Cada dólar que exportamos implicó 100 veces más inversión y 1000 veces más esfuerzo que cada peso que entró a nuestras arcas. Nuestras cuentas globales más grandes y hasta la venta de una parte de las acciones a un fondo de inversión europeo se dieron como resultado de procesos de inversión intensa de capital (que era siempre el excedente de la compañía, dividendos que no distribuimos entre los socios para poder seguir internacionalizando nuestra empresa).

En intive-FDV, tenemos la capacidad de medir la demanda de nuestros servicios a escala global, mediante algoritmos de machine learning desarrollados por nosotros mismos durante largas noches y extensos fines de semanas y, no solo exportamos lo que hacemos, sino que en una empresa de 1700 ingenieros y 17 oficinas en el mundo (Munich, San Francisco, Londres, Estocolmo), nuestras estrategias de internacionalización y generación de demanda son un ejemplo para los demás países, como Alemania o Polonia.

Como industria, tenemos que generar patentes y exportar, tenemos que estudiar estrategias de crecimiento reales para el sector y para los demás sectores, comprometernos con mejorar continuamente nuestros modelos de negocios, invertir más, viajar más. Claro que tiene un costo y lleva muchísimo esfuerzo, pero eso es poner el hombro como empresario.

Como última aclaración, creemos que en cualquier esquema racional de impuestos, quienes tenemos acceso a un mayor patrimonio deberíamos pagar mucho más que aquellos que no lo tienen. Sin dudas, hay que ir en dirección de la implementación de un impuestos progresivos como bienes personales, sin valuaciones fiscales sino con cotizaciones reales. Todo eso implica una mayor recaudación y mayor esfuerzo para personas como nosotros; pero hoy necesitamos dólares genuinos e invertir en investigación, educación y salud. La solidaridad es la clave para la construcción colectiva de una sociedad mejor.

Mariano Stampella

Además de ser Business Developer en intive – FDV, Mariano Stampella es uno de sus socios fundadores. Es ingeniero en informática, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y realizó un posgrado en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). En la compañía, también se desempeño como investigador y manejó el área de Desarrollo. Es uno de los miembros fundadores de Nahual, un multipremiado proyecto social open source.

 

Deja un comentario