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El origen

La dualidad onda-partícula, el efecto placebo, el movimiento unidireccional del tiempo, la conciencia del ser, el origen de la vida… En general, tratamos de comprender el origen de los proyectos como si se tratasen de los más grandes y complejos misterios de la humanidad, en lugar de preguntarnos simplemente: “¿De dónde salió?”

Un organización, el cliente, tiene una necesidad. Otra, el proveedor, cuenta con los recursos para desarrollar una solución de cara a esa necesidad. Para que el proyecto se concrete, entonces, resulta estrictamente necesario que las partes involucradas, generalmente a través de una negociación, acuerden sus compromisos, en lo que podríamos llamar un acuerdo inicial.

La negociación se ve fundamentada en la necesidad que plantea el cliente. Con esa información, el proveedor idea la posible solución. Complementariamente, proyecta cómo coordinar acciones para construir esa solución y, en base a eso, establece los términos en los que le es factible proveer el servicio. Generalmente, tendemos a asumir que:

  • El cliente tiene clara su necesidad
  • La comunicación de la descripción de la necesidad es efectiva
  • La solución ideada resuelve la necesidad del cliente
  • La proyección de la coordinación de acciones para construir la solución es viable.

Dada la incertidumbre resultante de la no del todo clara determinación de los puntos anteriores es necesario ir redefiniendo los compromisos presentes en el acuerdo inicial a medida que el proyecto se desenvuelve para, una vez que tengamos acceso a más información, logremos bajar dicha incertidumbre.

Entonces, se podría pensar que el acuerdo final Af (el que está en curso) es equivalente a la sumatoria del acuerdo inicial (A0) más el conjunto de todos los micro acuerdos posteriores al mismo (Ai).
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Estos Ai varían en contenido, dimensión y prioridad y definen nuevos compromisos o modifican los preexistentes. Pueden tratarse de cambios en el alcance, hitos importantes, restricciones de diseño, entre infinitos otros.

Natalia Davidovich

Es Gerente de Calidad en intive – FDV desde marzo de 2011. Tiene diez años de experiencia como Consultora en Metodología y Calidad de Procesos en el desarrollo de Software. También forma parte de Proyecto Nahual, del que es docente. Es Licenciada en Ciencias de la Computación, egresada de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.

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