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El trabajo remoto y el cuidado del medio ambiente

Al parecer, las medidas de prevención que se tomaron a nivel mundial para frenar el avance de la enfermedad trajeron consigo un impacto muy positivo. Se podría decir que la cuarentena y el medio ambiente son grandes amigos.

En China, cuyos valores de contaminación a nivel mundial abarcan normalmente el 6% del total, las emisiones de dióxido de nitrógeno y carbono disminuyeron en un 25%. Estos gases nocivos son producidos por los vehículos, plantas de energía e instalaciones industriales. Ellos causan el efecto invernadero y así resultan culpables de la degradación de la capa de ozono.

En otro de los países más afectados, Italia, las emisiones de dióxido de nitrógeno se redujeron en un 10% por semana. Esto se ve en la limpieza de los canales de Venecia, por ejemplo, en los que se pudo observar la aparición de fauna como peces, cisnes, medusas y delfines que no se mostraban en presencia de la actividad humana.

En nuestro país, finalmente, los gases como el monóxido de carbono, óxido de nitrógeno y dióxido de nitrógeno se redujeron en un 50%. Esto se dio, en gran parte, por la disminución del tráfico vehicular. Punto a favor para el trabajo remoto, que tuvo mucho que ver con este terreno ganado frente a la polución.

Los 3 aspectos negativos de la pandemia en el medio ambiente

Pero, así como la cuarentena trajo cambios positivos en el medio ambiente, no todo lo que brilla es oro y, la enfermedad, también ocasionó otras modificaciones que tuvieron y tendrán un impacto muy negativo en el planeta.

  • Más desperdicio de plásticos de un solo uso.

Por miedo al contagio, por la sobre información y, sobre todo, por precaución del personal de salud se incrementó muchísimo el consumo de plásticos de un solo uso. Un ejemplo son los barbijos y los guantes de uso descartable.

  • Efecto rebote

Otra de las consecuencias de esta “falsa pausa”, es la ilusión desacertada de que el aire se limpió y de que la contaminación bajó notablemente. En realidad, la disminución en la circulación de la gente trajo cambios que pueden NO ser a largo plazo. De hecho, se cree que la reactivación económica y reapertura de industrias (sobre todo la ganadera) traerá un efecto “rebote”, y todos lo que logramos en reducción de contaminantes, se revertirá demasiado rápido.

  • Menos facilidades para reciclar

La falta de recolección de reciclables es otro de los cambios que sufrimos por la pandemia. Esto, sumado a que muchos de los centros de reciclados permanecen cerrados, afectó de manera negativa a las personas que reciclaban “poco” o no tenían el hábito del reciclaje, ya que no se sienten atraídos a hacerlo sin estas facilidades.

Cabe destacar que, si bien sabemos que el cese de ciertas actividades humanas tendrá un efecto a corto plazo, en muchos casos también servirán de impulso para modificar hábitos en el futuro. El cambio climático puede producir consecuencias igual de drásticas (o peores) que las que está causando el coronavirus y, por suerte, las personas cada vez toman más conciencia de ello. Mientras tanto, ¿qué podemos hacer para reducir el consumo de energía/plásticos en casa?

3 prácticas para reducir la contaminación hogareña

Una buena manera de cuidar el medio ambiente es tener presente la regla de las 3 R:

REDUCIR – RECICLAR – REUTILIZAR

Pero algo que tiene que quedar muy claro es que el mejor residuo es el que NO SE GENERA.

Ahora, ¿qué prácticas te recomendamos específicamente?

  1. Tecnología

Una buena forma de comenzar a reducir contaminación generada por la tecnología, es la de tratar de evitar el “consumo fantasma”. Es decir, desconectar los aparatos electrónicos que generan consumo por el simple hecho de estar enchufados (televisores, zapatillas en desuso, cargadores de celulares y notebooks, cafeteras, microondas, etc.).

  1. Plásticos

Si hablamos de reducción de plásticos, la tarea puede ser un poco más compleja, ya que mucho de lo que consumimos viene en este material. Las compras a granel y el consumo no industrializado pueden ser de gran ayuda. Al mismo tiempo, reutilizar elementos, como por ejemplo botellas, potes, etc. reduce el consumo y le da al objeto reciclable un nuevo ciclo de vida.

Es necesario volver a mencionar que, estando en casa, tenemos ahora nuestra oportunidad para lograr ese impulso que nos ayude a modificar hábitos en el futuro.

  1. Reciclaje

Lo más importante a la hora de reciclar es que el material esté limpio y seco.
Se pueden reciclar materiales como cartón, papeles, metales, vidrios y plásticos, claro.

En el caso del vidrio es importante que esté sano, no porque no se pueda reciclar, sino porque en las plantas el recolector reclasifica lo que separamos y puede lastimarse al manipularlo.

Las anteriores son solo algunas prácticas que podemos empezar a adoptar hoy y mantener luego de la cuarentena. Nuestros hábitos alimenticios merecen una mención aparte.

La ganadería y su impacto medioambiental

¿Cómo afecta el consumo de carne al cambio climático? ¿Qué hábitos alimenticios podemos incorporar para ser más amigables con el medio ambiente? Es de público conocimiento que la industria ganadera es uno de los principales causantes de contaminación ambiental por los gases emitidos, los litros de agua que se consumen, la tala indiscriminada y muchas cosas más. Esto no quiere decir que todo el mundo deba cambiar drásticamente sus hábitos alimenticios, pero sí es importante conocer lo que hay detrás para poder adquirir un hábito de consumo medido y responsable.

Hay numerosos estudios e informes en los que se explica que la ganadería es la principal actividad que utiliza la tierra. Se estima que el 26% de la superficie del planeta se utiliza para la producción de pasto y un 33% para la producción de grano  . Ya sea por una u otra, esto se traduce en la deforestación de extensiones de bosques. Un estudio realizado por la FAO (Agencia de las Naciones Unidas que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre en el mundo), señala que la ganadería es responsable del 18% de las emisiones de efecto invernadero, 9%  de las emisiones de CO2 (dióxido de carbono), 37% de las emisiones de CH4 (metano), y del 65% del N2O (óxido nitroso), así como productora del 2/3 partes de las emisiones de amoníaco (gas que emplea un papel importante en la lluvia ácida).

Por otra parte, la industria ganadera utiliza el 8% del agua mundial, elemento que no es infinito, sino que es cada vez más escaso. Se estima que para producir 1 kg de carne vacuna se necesitan entre 15.000 y 20.000 litros de agua. Esta industria es también una de las fuentes de contaminación de dicha escasa agua, contribuyendo a la degradación de ríos y litorales. La fuente causante de esta contaminación procede de las heces, residuos de los alimentos de los animales que contienen antibióticos, metales pesados, hormonas, pesticidas y fertilizantes.

Para ir resumiendo, la ganadería industrial tiene consecuencias devastadoras en la biodiversidad animal. Se estima que en el año 2000 había unas 6.300 razas de animales identificadas y que 2.255 de ellas podrían estar en riesgo de extinción. En Europa, hoy el 55% de los mamíferos y el 69% de las aves domésticas están en situación vulnerable.

“La principal causa de esta desaparición es la expansión de la ganadería intensiva, empujada por el control corporativo sobre la genética animal de algunas empresas y por la pérdida de competitividad monetaria de los sistemas extensivos tradicionales y sostenibles de producción animal.” Informe de la FAO

¿Y si aprovechamos la cuarentena?

Sin ir muy lejos, se cree que, si continuamos con el consumo excesivo de plástico tal y como lo venimos haciendo, en un mundo no tan lejano la contaminación de los océanos será tan grande que no será posible volver a bañarse en el mar. Todavía estamos a tiempo de revertir esto, y la pausa de la cuarentena ha ayudado mucho. Pero si no adquirimos nuevos hábitos no solo no revertiremos nuestro impacto, sino que las cosas empeorarán mucho más rápido de que imaginamos.

Ahora tenemos más tiempo para poder reciclar, reconsiderar nuestras decisiones de consumo, preparar y conocer alimentos que antes no conocíamos, entre otros hábitos que podemos empezar a incorporar. ¿Y si empezamos por hacer este cambio en casa?

Agustina Lúquez Iturriaga

Agustina Lúquez Iturriaga trabajó como UX Designer en intive desde noviembre 2019 hasta julio 2020. Licenciada en Diseño Gráfico en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), se especializó con un máster en Investigación para el diseño y la Innovación en Elisava – Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona (España). Los hobbies de Agus son la música y el dibujo: canta desde muy chica e ilustra en sus ratos libres.

María del Rosario Blanc

Rosario Blanc, más conocida como Chari, es HR Business Partner & IT Recruiter en intive desde octubre 2017. Licenciada en Psicología graduada en la UADE, cuenta con más de 2 años de experiencia como business partner para el seguimiento de los intivers, así como selectora realizando el proceso integral de reclutamiento y selección para el mercado IT.

Chari tiene como hobbies hacer yoga y entrenar con sus perritos rescatados, Sherlock y Conan.

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