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La escuelita: un lugar para el desarrollo profesional y la inclusión social

Como ya contamos en alguna otra oportunidad, la escuelita nació como una metodología para capacitar e insertar en el mundo IT a nuevos profesionales. Pero hoy les queremos contar sobre uno de nuestros proyectos, que se caracteriza por ser inclusivo, más allá de la veta profesional.

Una aplicación accesible

La iniciativa surgió en Intive con el objetivo de mejorar el sistema de reservas de turnos de masajes semanales, uno de los beneficios que la empresa brinda a sus los empleados. Antes del desarrollo de la aplicación, que se creó en el marco del React Trainning Program (o escuelita), los interesados en usar sus dos turnos de masajes semanales se anotaban en un archivo de Excel, en el cual se mostraba la grilla diaria a la que tenía acceso la masajista. Si bien este sistema funcionaba, no tenía en cuenta las necesidades de Sol, nuestra masajista, quien forma parte de la ONG “En buenas manos” que brinda capacitaciones a personas no videntes o con visibilidad reducida. Así surgió la idea esta nueva app, con la idea de poder incluirla a ella y a cualquier otra persona con necesidades diferentes.

Se forma un gran equipo

A la hora de realizar el proyecto se optó por la capacitación e inserción de nuevos profesionales en el mundo IT. En primera instancia, pensamos solamente en un equipo de frontend que trabajase y se capacitase en React. Pero luego también se incorporaron backenders que trabajaron en Python y QAs que realizaron pruebas manuales y automatizaciones de algunos procesos.

La escuelita arrancó siendo una especie de torre de babel de profesiones: para muchos de los doce participantes que la conformamos, fue nuestra primera experiencia en tecnología, ya que proveníamos de diferentes áreas, como el turismo, la hotelería, la comunicación, el diseño y la filosofía. En estas circunstancias, el primer desafío al que nos tocó hacer frente fue la comunicación interpersonal en un grupo tan heterogéneo que abarcaba un variado rango etario.

Para solucionar las barreras comunicacionales, arrancaron los talleres de agilismo en los que el grupo comenzó a conocer las metodologías ágiles, que nos facilitaron la superación de ese primer obstáculo. Una vez terminados esos talleres, empezó la experiencia de arrancar un nuevo proyecto de cero y con ella la incertidumbre. ¿Por dónde empezar? ¿Cómo trabajar? ¿Cómo aplicar todo lo aprendido? Ese era el verdadero reto.

Para superar los miedos iniciales empezamos a trabajar en parejas, lo que se conoce como pair programming en el mundo IT. Durante esta etapa, el aprendizaje fue sobre habilidades blandas: aprendimos a comunicarnos entre personas diametralmente distintas, a entendernos como pares, a entender la importancia del diálogo dentro del equipo y con otros equipos. Entendimos también la necesidad de pedir ayuda y de no esperar respuestas mágicas, sino saber que las soluciones se construyen.

Manos a la obra: ¿cómo desarrollamos?

Para frontend fue un aprendizaje saber cómo arrancar una app desde cero. Y nos encontramos con varios desafíos puntuales para los cuales debimos tomar varias decisiones técnicas:

  • Elegimos utilizar Hooks para, de paso, estudiarlo. Pero, de todas formas, las primeras tareas eran demasiado abarcativas y eso demoraba su finalización, lo que dejaba sin tiempo al equipo de QA.
  • Otra traba que enfrentamos como equipo fue la falta de experiencia en escribir tests unitarios de la aplicación.

Todo esto nos llevó a repensar la manera de trabajar:

  • Las semanas pasaron y entendimos que tareas más específicas ayudan a resolver tareas más generales, que la comunicación entre equipo es una pieza clave. Cambiamos entonces la forma de plantear las tareas, dividiéndolas en otras más pequeñas, lo que agilizó el trabajo de QA y logró que el proceso de revisar los pull requests sea más fácil.
  • Reforzamos con cursos y charlas la implementación de los tests.

En la medida que la app empezó a escalar, estuvimos listos para agregar el uso de Redux. Eso significó un refactor que atrasó el trabajo, pero fue beneficioso para nosotros como profesionales.

Incorporando accesibilidad

Si bien teníamos claro desde el principio que la aplicación debía ser accesible, no se trabajó en ello hasta que no estuvo avanzado el desarrollo de la app porque, en su momento, era prioritario el aprendizaje y la profundización en todo lo relacionado al desarrollo, como entender y aplicar correctamente tecnologías como React y Redux y poder llevar adelante test unitarios de calidad.

Luego, una vez que la app estuvo planteada, hicimos frente al desafío de la accesibilidad. Para esto, realizamos una tarea específica para investigar el tema. Nos pusimos en contacto con todos aquellos que pudieran ayudarnos, desde el equipo de UX hasta otros desarrolladores que tuviesen experiencia en el tema y, tuvimos una serie de entrevistas con Sol, para intentar comprender cómo vive una persona con visibilidad reducida y entender los requerimientos a mejorar. Todo esto nos ayudó a poder llevar adelante no solo el aprendizaje, sino también nuestras tareas, con el máximo grado de calidad posible.

Esta parte del producto fue otro desafío que nos dejó mucho, sobre todo del modo en que uno debería hacer frente a los proyectos:

  • Aprendimos a intentar muchas soluciones, aunque algunas no funcionen.
  • Logramos visibilizar las trabas buscando ayuda en los pares primero, en los líderes técnicos después.
  • La mayor enseñanza fue potenciar nuestras capacidades a través de nuestros compañeros, generando un equipo sólido capaz de tomar decisiones por sí mismo, lo que hizo que la app escalase más allá de los primeros objetivos.

Al día de hoy, la App de Masajes está en funcionamiento. Los integrantes de la escuelita trabajamos en distintos proyectos dentro de la empresa, pero la experiencia sigue siendo muy valiosa y sabemos que, los conocimientos que adquirimos con ella nos van a acompañar durante toda nuestra vida laboral.

Candela Buttigliero

Candela Buttigliero es rosarina y trabaja como Frontend Developer en intive desde Septiembre 2019. Estudiante de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires, Cande se define como fotógrafa, cinéfila y experta en retener datos poco significativos.

Mariana Bálsamo

Mariana Bálsamo es desarrolladora de software en intive desde septiembre 2019. Diseñadora gráfica de la UBA, dueña de un pichicho llamado Zumba y acumuladora serial de ediciones de Orgullo y Prejuicio, se desconecta del mundo pintando con lápices de colores.

Melisa Cerda

Melisa Cerda es desarrolladora de software en intive desde septiembre 2019. Estudió Diseño y Comunicación Visual en la Universidad Nacional de Lanús, donde participa en proyectos de investigación. Le apasionan el lettering, descubrir nueva música y compartir lo que sabe con quien se disponga a escucharla.

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