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“No soy una persona creativa”. Nuestro proceso hacia el trabajo colaborativo como recurso creativo.

“Yo no sé ser creativa», “Lo mío es otra cosa”. Las anteriores son frases que nos persiguen a diario, ya que mucha gente relaciona la creatividad con el arte. Pero la creatividad no es solo eso, puede ser aplicada en cualquier ámbito.

Desde un cirujano que tiene que resolver algún imprevisto rápidamente, pasando por una ingeniera que tiene que solucionar un problema y hasta cualquier persona que quiere innovar en su cocina. En todos los casos anteriores estamos hablando de tareas que requieren de creatividad. Está en el imaginario colectivo que quien diseña es una persona creativa y resuelve problemas de manera diferente, y que quienes estudiaron carreras relacionadas con las matemáticas y las ciencias sociales, no. Pero ¿qué pasaría si dijéramos que todas las personas podemos ser creativas y que solo se necesita cambiar de perspectiva?

Para un/a diseñador/a UX, la posibilidad de encontrar soluciones EN SOLEDAD es inexistente. Porque sin tener en cuenta al usuario no hay UX y, por ende, cualquier solución sería demasiado sesgada y, en consecuencia, no aplicaría realmente al usuario final.

Por todo esto, el trabajo colaborativo es una de las herramientas más fuertes que tiene un/a diseñador/a UX. Alcanzamos la innovación teniendo en cuenta a usuarios, potenciales usuarios, stakeholders, diseñadores, etc.

Pero ¿qué sabemos sobre innovación?

Normalmente, lograr que áreas que no están acostumbradas al trabajo creativo descubran que son capaces de ser creativas e innovar, no es tarea fácil. Pero antes de continuar contando cómo es nuestro trabajo interno, veamos qué entendemos por innovación. Podríamos definirla como un cambio que establece novedades, ya sea modificando elementos (en nuestro caso, procesos) existentes con el fin de mejorarlos, o también viable en la implementación de elementos o procesos totalmente nuevos.

Frecuentemente, se puede clasificar a la innovación según la novedad a la que se refiere o al grado de cambio que produce. Como profesionales de Diseño UX, innovamos de varias formas para llevar el trabajo colaborativo en pos de la creatividad, hacia todas las áreas de intive.

Existen 5 tipos de innovación:

Innovación radical: hace referencia a nuevos productos, servicios o procesos que infieren un cambio significativo frente al estado original.

Innovación incremental: es el tipo de innovación que implica menos riesgo, ya que se hace de manera natural, partiendo del conocimiento de los mercados o consumidores actuales, en caso de tratarse de un producto. Dentro de intive, logramos este tipo de innovación conociendo a fondo el problema y las/os usuarias/os, y así pudimos generar una optimización en los procesos existentes.

Innovación experimental: en este caso la incertidumbre es mayor con respecto a las clasificaciones anteriores. Se trata de crear productos y servicios diferentes a los actuales, cuyo principal objetivo es poder explorar nuevas oportunidades de negocio.

Innovación diferenciada: sucede cuando se desarrolla o se adquieren nuevas capacidades para crear soluciones a las necesidades insatisfechas de las personas. Generalmente, estas nuevas capacidades están asociadas con alguna nueva tecnología o “know-how”. Podríamos decir que esta innovación se dio orgánicamente en intive AR, ya que pudimos trasladar la manera de trabajar de un UX a otras áreas, fortaleciendo el concepto de co-creación y trabajo en equipo (participantes del área y personas usuarias).

Innovación disruptiva: esta sucede cuando se desarrollan nuevas capacidades para llegar a nuevos mercados, lo que implica mayor incertidumbre y mayor riesgo, pero apela a conseguir mayores recompensas. La idea de poder trasladar el pensamiento de un diseñador a áreas más analíticas implicó ser disruptivos, acercándoles herramientas y procesos de trabajo que podemos decir que hoy, áreas como HR pueden implementar. Incluso estos sectores se encuentran más activos en lo que respecta al diálogo y a la escucha de sus usuarias/os.

El trabajo colaborativo como recurso creativo

Utilizando herramientas provenientes de metodologías ágiles, tales como empathy maps, creación de escenarios, análisis e identificación de insights, en nuestra organización invitamos a los intivers a “aprender haciendo”, basándonos en el principio de combinar el pensamiento y la acción. ¿Cuáles son las ventajas?

  1. Una de las grandes ventajas de trabajar colaborativamente es poder ir derribando el mito de “las personas no creativas”. Con las diferentes actividades buscamos ir “haciendo de a poco” y, así las/os participantes comienzan a sentirse cómodas/os en la incertidumbre y son capaces de saltar a la acción, contrarrestando esa sensación de sentirse atascados porque están fuera de su zona de confort, por no tener el control.
  2. Otra gran ventaja que encontramos en este tipo de trabajo es la multiplicidad de voces. Las soluciones que surgen de estas sesiones de trabajo colaborativo son innovadoras y se adoptan orgánicamente por los equipos, porque al ser parte de la creación de la solución, la sienten como propia y no como algo impuesto.

“Tenemos que pensar todos juntos, porque pensamos diferente”, de eso se trata la co-creación. Aporta desde diferentes perspectivas, conocimientos e investigaciones para poder generar soluciones acordes a los desafíos y/o problemas que nos enfrentamos.

La cuarentena: un desafío para el trabajo colaborativo

El contexto de trabajo remoto, para nuestro campo siendo profesionales de diseño, nos enfrentó a un doble desafío. No solo nos convertimos en las y los “gurúes del trabajo creativo y colaborativo” sino que, además, al tener que asumir este rol de manera remota, se nos sumó complejidad a la hora de elegir qué herramientas y actividades utilizar para cada uno de los workshops que tuvimos que realizar. En este sentido, encontramos una gran aliada en la herramienta Miro, que se volvió crucial en nuestra cruzada de trabajo colaborativo.

En los tiempos que corren, tanto las actividades en sí mismas, como la herramienta colaborativa Miro, permitieron a las/os participantes ir sintiéndose cómodos, acompañados y por sobre sentirse motivadas/os a la acción. Sabemos que muchas de las actividades pueden generar incomodidad, pero el entorno lúdico nos lleva a que, acción tras acción, las ideas vayan apareciendo y el concepto de creatividad se sienta real. Por eso, en este contexto tan especial, decidimos apoyarnos en la lúdica.

El uso de recursos lúdicos permite convertir algo que puede resultar tedioso en agradable e incluso disfrutable, creando una mejor experiencia. A esta estructura la podemos dividir en tres partes:

  1. El juego en sí mismo. En lo que respecta a los workshops colaborativos, estos juegos serían las metodologías y herramientas empleadas.
  2. Las reglas. Por ejemplo, cuánto tiempo se tiene para resolver una tarea, cuándo hacer las puestas en común, cómo son las votaciones, etc.
  3. Los objetivos a alcanzar con cada una de las metodologías y herramientas.

Por último, la utilización de técnicas lúdicas también motiva a las/os participantes a la acción, ya que teniendo en mente los objetivos de cada actividad, se involucran en el progreso con el fin de alcanzar la meta planteada.

Al ir pasando por las diferentes etapas de los workshops colaborativos, no solo logramos incrementar la confianza de los participantes en su capacidad creativa, sino que también logramos una aceptación total de la herramienta colaborativa Miro, las metodologías (como un design sprint), y las herramientas, tales como empathy maps, matriz de esfuerzo/impacto o idea napkin, para nombrar algunos. Como resultado, varias áreas comenzaron a utilizar estos recursos en su trabajo diario. Como comúnmente se dice, logramos un win-win.

Pensamos distinto, pero pensamos en equipo

Las soluciones creadas entre todos producen ideas más robustas que aquellas a las que se llega de manera individual. Cada uno, desde su “pensar distinto”, aporta algo único y valorable a la solución. Además, se incrementa el sentido de pertenencia sobre este tipo de soluciones, evitando malestares a la hora de la implementación por parte de los equipos, ya que al haber estado involucradas/os en el desarrollo se sienten más comprometidas/os con los resultados y aumenta la confianza en el proyecto/ proceso en que están trabajando.

Para nosotras/os, profesionales de diseño, resulta hermosa la tarea de facilitar estas sesiones, convirtiéndonos en guías y guardianes de cada uno de los workshops, con el foco puesto en conseguir los objetivos planteados.

Y ustedes, ¿alguna vez realizaron algún tipo de workshop colaborativo? ¿Cuáles son las metodologías que más les sirven o sus herramientas favoritas para facilitar?

Eugenia Torres

Eugenia Torres es diseñadora UX en intive desde abril de 2018. Diseñadora gráfica egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA), realizó una especialización en Design Thinking en la Universidad de Palermo (UP). Fanática de los viajes, disfruta tanto de experimentarlos como de organizarlos con anticipación y revivirlos a través de sus fotos y bitácoras. ¿El culpable? Julio Verne, a quien leía con fascinación de chica. ¿Su mayor sueño? Desde que vio a Indy aventurarse en La Última Cruzada: conocer Petra.

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