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Sheena, el chatbot que nos ayuda hace cinco años

Transitamos una época en la que el mundo entero habla de chatbots y su potencialidad. Facebook lanzó su plataforma para construir bots en Messenger, Telegram hizo lo mismo hace meses y, todos los días, vemos el crecimiento de Slack.  Un caso interesante, divertido y controversial en partes iguales, es el chatbot de Microsoft, lanzado para acercarse a los millennials, que se convirtió en un incorrecto personaje, cuyos comentarios racistas debieron ser callados.

Pero no se trata sólo de productos hechos por y para el mundo tecnológico. Medios como CNN y The Wall Street Journal, o entidades como Bank of America, también lanzaron sus respectivos bots y cada día es más frecuente leer recomendaciones para los CMOs, o explicaciones de cómo pueden ayudarnos a ser más eficientes en nuestro trabajo.

Aún así, y como suele suceder cuando una tecnología se pone de moda, sigue siendo muy complejo separar el ruido de las oportunidades concretas y entender cuál puede ser el verdadero impacto de los bots en nuestros ambientes de trabajo.

En FDV Solutions tenemos un caso muy concreto. Hace más de cinco años, observando el increíble uso de Google Hangout que hacíamos todos en la empresa, decidimos tratar de utilizar esta costumbre con fines prácticos y concretos. Así nació Sheena, un chatbot creado en 2009 con el objetivo de ayudarnos a resolver la tediosa tarea de cargar horas.

Como estudio de desarrollo de software con clientes en todo el mundo, tener una herramienta de time tracking única como Sheena nos sirvió para obtener información excelente y detallada sobre nuestro uso del tiempo, del conocimiento incorporado por el equipo y el estado de ánimo de las personas implicadas en un proyecto. Todo esto fue posible gracias a las características de un chatbot, nuestro chatbot. El éxito y el impacto de Sheena en nuestra empresa nos llevó, sin escalas, a pensarlo como un producto que también puede ayudar a terceros.

 

¿Por qué el éxito de Sheena?

 

  1. Tiene un alcance concreto y simple:  es una herramienta que nos sirve para equipos de trabajo que siguen proyectos por horas. Esto hace que las limitaciones de construir chatbots no afecten al producto, como sucede con Siri, por caso.
  2. ¡Nos hace acordar de lo que odiamos tener que acordarnos!: los bots pueden hacer algo de una manera muy práctica y cómoda. Pueden ser quienes inician una conversación y que esto nos resulte natural y esperable. De este modo, ya no necesitamos loguearnos ni recordar que debemos cargar las horas. ¡Sheena lo hace por nosotros!
  3. Le resulta natural preguntarnos cómo nos sentimos: esto hace que, además de trackear las horas, pueda trackear el estado de ánimo de las personas sin esfuerzos, ya que se trata de una conversación. Para nuestra sorpresa, esto realmente funcionó y nos ayudó -a medida de que la empresa crecía- a resolver un montón de inconvenientes dentro de los equipos de trabajo.

En resumen, hace más de seis años que vivimos en nuestra compañía el impacto positivo de utilizar los beneficios de un bot para resolver problemáticas y hoy vemos con mucha felicidad como otras empresas se lanzan al apasionante mundo de la inteligencia artificial.

Si tienen un tiempo para probar Sheena, ¡esperamos su feedback!

 

Mariano Stampella

Además de ser ex Business Developer en intive, Mariano Stampella es uno de sus socios fundadores. Es ingeniero en informática, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y realizó un posgrado en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). En la compañía, también se desempeño como investigador y manejó el área de Desarrollo. Es uno de los miembros fundadores de Nahual, un multipremiado proyecto social open source.

 

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