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“Voy a cambiar mi carrera”: pasos para reconfigurar el cerebro

Se acerca otro año y, con él, la palabra reinventarse se me viene a la cabeza. Y también me traslada a cuando llegué a Buenos Aires, con un título universitario de Comunicación en el bolsillo que, sin contactos laborales, no valía más que la dicha y gratificación personal de haberlo logrado.

Surgieron algunas dudas:

— ¿Y ahora qué hago?, ¿cómo se mueve este mercado?, ¿debo replantearme mi carrera?

Programación, sistemas, informática, eran las etiquetas que mayormente salían en cualquier búsqueda laboral. Desde allí comenzó el trabajo para reconfigurar mi cerebro en la búsqueda por reorientar mi carrera hacia el mundo del software.

En una edición anterior desmitificamos algunas creencias sobre la programación como profesión y, fundamos algunas razones sobre por qué habría que motivarse a trabajar en este mundo, desde los zapatos de alguien que inicia una primera carrera profesional. Sin embargo, ¿qué pasa por la mente de alguien que ya tiene una profesión y, por necesidad (o vaya usted a saber por qué) debe cambiarla? ¿Qué lo detiene?

1. Pensamiento cuadrado:

Creemos que podemos abocarnos solo a lo obvio. Es decir, si alguien estudió administración, consideramos que el único trabajo en el que puede desempeñarse es como administrador/a o en una labor estrictamente numérica. Así, descartamos otras habilidades que vienen acompañando al título y que son necesarias en otros roles, tales como capacidad de análisis, gestión de equipos o habilidades de negociación.

2. Edad y capacidad de aprendizaje:

No vamos a mentir. Sí, el mercado laboral cada vez es más competitivo y para adultos mayores de 45 años puede resultar complejo un cambio (por no decir cuesta arriba). Con este pensamiento germinan otros: “ya no tengo 20 años y mi capacidad de aprendizaje no es la misma”, “si estudio no podré seguir el ritmo”, etc.

3. Síndrome del impostor:

Qué común es el auto sabotaje. Por lo general, el primer obstáculo que nos impide arrancar una nueva vocación está en nosotros mismos y, esto, en parte, tiene que ver con el primer punto. “¿Cómo voy a dedicarme a la gestión de equipos si trabajé en un departamento de finanzas y estudié administración?”.    

Si te sientes identificado con alguno de estos tres puntos, lo que viene es para ti.

Reconfigurando tu cerebro para un cambio de carrera

Quiero arrancar con un extracto de la Cámara de la Industria Argentina del Software:

“Además de impulsar el crecimiento de todos los sectores productivos a través de calidad, tecnología e innovación; la Industria del Software se ha convertido en generadora de empleo de calidad. Con un crecimiento sostenido en los últimos 15 años; durante 2018, se alcanzaron a generar 5.300 nuevos puestos de trabajo.”

1. Rompe el cuadro

Siempre es una buena idea darle la vuelta a nuestra profesión o, simplemente explorar las nuevas vertientes que con el tiempo surgen de ella. En ocasiones, nacen denominaciones para tareas que sabemos hacer, pero que no sabíamos cómo llamarlas. De acuerdo con datos de Linkedin The Learning blog, existen 50.000 competencias profesionales en todo el globo terráqueo. Eso me lleva a coincidir con David Garrote Yánez, experto en adquisición de talento y marketing de recursos humanos en Lidl España, quien duda que haya tal número de competencias, y dice que, en realidad existen 50.000 formas diferentes de describir muchas menos competencias.

Por otro lado, según el mismo artículo, la creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad y gestión del tiempo son los soft skills más demandados de este año, por el simple hecho de que son habilidades que aún resultan imposibles de automatizar.

2. Elimina los límites

Afortunadamente, en el área de la programación y la tecnología en general, es tanta la demanda de talentos que, la edad se convierte en un factor irrelevante. Es normal ver en empresas de software a varias generaciones trabajando en conjunto.

En otro sentido, el adulto que aprende es consciente de su desarrollo, de que lo que estudia, lo hace por sí mismo y no por otro. Además, es capaz de relacionar sus experiencias con el conocimiento que se está adquiriendo y de ponerlas en práctica. Así, podemos encontrarnos con profesionales “mixtos”, con visiones logradas de la mezcla de dos carreras profesionales.

¡Y, es un hecho, estas características del aprendizaje del adulto fueron expuestas por el estadounidense Malcolm Knowles en su teoría sobre la andragogía!

3. Sé disciplinado

Con decir “quítate la percepción de que eres un impostor”, no es suficiente. Despejar estas ideas de la cabeza solo puede ocurrir de una forma: educándote lo mejor posible para desenvolverte bien en tu nuevo trabajo. Nunca desestimes el autoaprendizaje ni materias básicas porque las viste hace algún tiempo, puesto que con frecuencia hay cosas que pasamos por alto. Olvídate de los atajos.

Puede que todos estos pasos no ocurran en un orden exacto. Puede que te equivoques mucho en el medio y lo vuelvas a intentar. Puede que en un intento de quebranto te arrepientas y pienses que es mejor quedarte en donde estabas.

Lo más difícil es empezar.

Y qué mejor que hacerlo en un sitio donde tengas las puertas abiertas.

Un sitio como intive.

Ilein González

Ilein González es licenciada en Comunicación Social, mención periodismo, graduada de la Universidad Católica Andrés Bello. Desde mayo del año 2018 se desempeña como Analista de Calidad en intive-FDV, en uno de los proyectos más desafiantes de la compañía. Ilein es además una entusiasta de la innovación y los procesos.

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