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#YoNoFui

Nos estaban por entregar un premio Sadosky, y en ese preciso momento un tipo llamado Joos Ulrich Heintz se apropió del micrófono. Una vestimenta extravagante y una increíble lucidez enmarcaron un discurso que no olvidaré jamás. Habló de los proletarios del futuro (esos obreros cuyo levantamiento podría representar una amenaza al poder concentrado), de nosotros: los programadores. Heintz nos definió como la última esperanza de cambio para el sistema.

Estábamos en la Cámara de Empresas de Software, yo era un emprendedor con una compañía de tan sólo un año y con la suerte de ser premiado en el Salón Azul del Congreso de la Nación, y estaba esperando escuchar al Vicepresidente de la Nación brindar su discurso sobre la política del gobierno para los emprendedores y la tecnología. Habíamos llegado hasta ahí gracias a nuestro trabajo, automatizando la logística de una empresa global con tecnología RFID. Yo era muy chico, Joos Ulrich Heintz muy extraño, y la situación, nueva y rara. En aquél entonces realmente no entendí la profundidad de sus palabras. Aunque era fanático de la literatura marxista y anarquista desde chico, en ese contexto el uso de la palabra «proletariado» me pareció un destello de tiempos lejanos, y hasta me causó un poco de vergüenza ajena.

Poco tiempo después viví una experiencia similar, esta vez en mi primera visita a Silicon Valley. Totalmente fascinado por toda la intensidad que se vivía -tanto entre los emprendedores, como dentro de la propia comunidad de desarrolladores- y gracias al gran Hernán Aracena, tuve la suerte de conocer NoiseBridge, uno de los espacios más inspiradores e increíbles que un programador puede descubrir. Plagado de dispositivos hackeados (desde la heladera hasta el microondas), con una gran oferta de cursos gratuitos para la comunidad – sobre diferentes tecnologías de código abierto (cuando fui por primera vez estaban enseñando Arduino) – y espacios para compartir ideas y proyectos, allí fue donde tuve la suerte de discutir con Hernán sobre Mitch Altman y Proyecto Nahual. Él me dijo que teníamos que abrirle los ojos a los chicos de manera urgente, que teníamos que formar hackers y no testers, pero -sobre todo- que el cambio era “ahora”, que tiempos muy complicados podrían venir si no nos comprometíamos. En ese momento sentí que era una exageración.

Han pasado ya muchos años de ambos eventos. Hemos presenciado el suicidio de Aaron Schwartz y la persecución de Snowden. Somos contemporáneos de Assange y experimentamos un mundo cada día más complejo. Por eso hoy, las palabras del estadounidense, hacker y programador, o las del húngaro, Doctor en Matemáticas, cartonero y docente, me resuenan, y me hacen pensar mucho más que cuando las escuché.

Los bancos de las Islas Caimán ya no pueden funcionar sin nuestro código, ni la industria de armas. Tampoco los sistemas de espionaje de las principales potencias y las bolsas de valores del planeta. Greenpeace y las Naciones Unidas también dependen de nosotros. Como desarrolladores de software somos los creadores de las reglas del futuro.

Es inevitable que surjan preguntas: ¿Qué vamos a hacer con todo el poder y la responsabilidad que tenemos en nuestras manos? ¿Cómo vamos a generar un impacto positivo en la sociedad, en el medio ambiente, en las luchas por la justicia y el desarrollo de la humanidad? Vos, que estás leyendo esto y participás de esta industria, ¿qué podés hacer para que tus conocimientos y habilidades logren un mundo mejor?

Joos tenía razón: nosotros somos los albañiles, los que estamos construyendo el nuevo edificio de la sociedad del futuro. Ya no podemos evadir nuestra responsabilidad, no podemos simplemente decir como Bart Simpson: “Yo no fui”.

Mariano Stampella

Además de ser ex Business Developer en intive, Mariano Stampella es uno de sus socios fundadores. Es ingeniero en informática, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y realizó un posgrado en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). En la compañía, también se desempeño como investigador y manejó el área de Desarrollo. Es uno de los miembros fundadores de Nahual, un multipremiado proyecto social open source.

 

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